Revelados

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 Reseña Histórica

La historia del estudio Fotografía Central es sin duda alguna uno de los hilos más importantes de la historia de la fotografía peruana. Fundado en 1863 por los hermanos Eugenio y Aquiles Courret, el estudio se convirtió rápidamente, gracias a los excelentes contactos del padre de ambos en la alta sociedad limeña, en el más prominente de la capital del Perú y sobrevivió, aunque con nuevos dueños, hasta el final del primer tercio del siglo XX.

Fueron casi siete décadas de trabajo fotográfico ininterrumpido en el que el estudio fue escenario privilegiado de la producción fotográfica y su evolución en aspectos técnicos tanto como estéticos y sociales. La crisis del negocio fotográfico de los años 30 (producto de factores tan diversos como la crisis económica mundial, la difusión de las cámaras instantáneas y los cambios en la sociedad y sus prácticas de representación de la identidad) obligaron al cierre definitivo del estudio en 1935.

Los más de 150,000 negativos almacenados a lo largo de su historia sirvieron para pagar las deudas que se tenía con los trabajadores, lo cual originó la dispersión de uno de los cuerpos de imágenes más valiosos en la historia de la fotografía peruana. En 1987, la Biblioteca Nacional del Perú adquirió 54,000 de esos negativos, con los cuales formó el Archivo Courret que es hasta ahora uno de los repositorios más importantes de historia fotográfica del Perú.

Texto Curatorial

El local del estudio persiste hasta hoy, a escasos metros de la Plaza de Armas de Lima, en la primera cuadra del Jirón de la Unión, que durante mucho tiempo fue la más importante de las calles comerciales de la capital peruana. El edificio sirve ahora a otros usos y, salvo su característica fachada art nouveau, que data de 1905, poco queda del estudio fotográfico de antaño.

Cuando lo pensamos desde la perspectiva de su duración en el tiempo, el acto de retratarse es una suerte de ejercicio anticipado de nostalgia. Durante casi 70 años, la alta sociedad limeña acudió al estudio Fotografía Central de Eugenio Courret para ser fotografiada. Miles de personas de varias generaciones posaron para él con un anhelo que conjugaba la construcción de su identidad con la lucha contra el paso del tiempo.

Hoy, no solo buena parte del archivo del estudio Courret se ha perdido. Lo que queda del estudio mismo –apenas una hermosa fachada art nouveau en la primera cuadra del Jirón de la Unión– sobrevive en un entorno que tiende a ignorarlo. La dinámica del espacio urbano que lo rodea ha cambiado completamente y responde a una historia reciente de explosión demográfica y migración de cambio social y cultural en el que la alta sociedad que acudió a posar para el lente del señor Courret ya no existe.

Con este proyecto –intervenir el espacio público cercano al estudio con reproducciones de tamaño natural de varios de los personajes retratados por Courret– Astrid Jahnsen busca cerrar esa honda brecha que el tiempo ha ido cavando entre las miles de historias personales capturadas en las fotografías de Courret y la Lima de hoy. Al revivir momentáneamente a esas personas que caminaron por esas mismas calles hace cien o ciento cincuenta años y hacerlas dialogar silenciosamente con los limeños de hoy, su gesto equivale a organizar una marcha de protesta contra el olvido.

Carlo Trivelli